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Nuestra farmacia abrió sus puertas en 1981 en la Plaça Dolçainers de Tales, en Castellón, de la mano de Inmaculada Martínez, farmacéutica de vocación y perteneciente a una familia profundamente vinculada al mundo de la farmacia desde hace generaciones.
La historia familiar de la farmacia comienza mucho antes, en Lucena del Cid, donde la madre de Inmaculada regentaba una farmacia rural muy integrada en la vida del pueblo. Tanto Inmaculada como su hermana crecieron prácticamente dentro de la farmacia familiar, viviendo desde pequeñas la profesión como una forma de servicio y cercanía con las personas. Esa visión vocacional y humana de la farmacia sigue siendo hoy una parte fundamental de nuestra identidad.
Desde sus inicios, la farmacia ha mantenido una relación muy estrecha con el barrio y con sus pacientes. Durante más de 35 años, Inmaculada ha trabajado junto a Carmen, auxiliar y vecina del barrio, y junto a Raquel, farmacéutica incorporada en sus inicios profesionales y que con el tiempo se ha convertido también en una figura muy querida y de gran confianza para los pacientes. Ambas representan perfectamente el vínculo cercano y humano que caracteriza a la farmacia.
Con el paso de los años, la farmacia ha evolucionado junto al barrio, acompañando a generaciones enteras de familias y adaptándose a los cambios sociales y sanitarios del entorno. Actualmente convivimos con una clientela muy fiel y envejecida, propia de un barrio tradicionalmente trabajador y agrícola, pero también estamos viendo la llegada progresiva de personas más jóvenes, nuevas familias y perfiles que demandan una farmacia más actual y cercana.
En esta nueva etapa estamos viviendo un relevo generacional natural. Inmaculada continúa muy presente en el día a día de la farmacia, pero poco a poco se están incorporando nuevas perspectivas y líneas de trabajo impulsadas por un equipo más joven. La nueva generación aporta inquietud por modernizar la farmacia, mejorar la comunicación y desarrollar nuevas categorías y servicios, siempre manteniendo la cercanía y la confianza construidas durante tantos años.
Actualmente el equipo combina experiencia y renovación: profesionales con décadas de relación con el barrio conviven con incorporaciones jóvenes con formación actualizada, ganas de crecer y una visión moderna de la atención farmacéutica. Creemos que precisamente esa combinación intergeneracional es uno de los grandes valores de la farmacia.
Nos identificamos con una farmacia de barrio, humana y accesible, donde el trato personal sigue siendo prioritario. Queremos evolucionar de forma sólida y progresiva, sin perder la esencia asistencial y cercana que siempre nos ha definido.
Estos son los
Siempre a tu lado, escuchando, cuidando y acompañando.
Comprometidos con tu salud, servicio y bienestar diario.
Innovamos constantemente para ofrecer soluciones.
Experiencia, profesionalidad y transparencia.